
Ahí la vi sentada en su celda escribiendo cartas con una pluma y tinta que recientemente le habían traído, sus cartas no tenían destino, mas le servían de distracción para evitar su decadencia.
Consciente de su desgracia, intentaba hacer caso omiso de quienes deseaban pagar su fianza una y otra vez, mas ella prefería estar allí adentro, encerrada en sus pensamientos y entre miles de cartas sin destino alguno, se sentía mas libre a solas solo tendría que lidiar con ella misma.
Una noche, una de las mujeres de las celdas subyacentes, cayó desmayada mas nadie fue en su ayuda, fue entonces cuando deseó poder salir, pero ya nadie pagaba su fianza. Enfurecida recordó que pagaba por ser inocente, ella no lo había hecho solo fue cómplice del autor del crimen mas sutil y hermoso pero fue ella a quien atraparon. La mujer de al lado comenzaba a revivir y así pasó la noche intentando retomar un poco mas la compostura con respecto a ello, mientras la tinta y el papel se hacían intimos amigos, cada raya, cada movimiento sobre el era como estar tendida en el campo en la noche y ver las estrellas, la infinidad.
Y finalmente supe que no la pasó bien, leí en una de sus cartas durante el juicio y dicte como veredicto que su condena tendría tiempo indefinido y libertad condicional hasta el próximo juicio.
Consciente de su desgracia, intentaba hacer caso omiso de quienes deseaban pagar su fianza una y otra vez, mas ella prefería estar allí adentro, encerrada en sus pensamientos y entre miles de cartas sin destino alguno, se sentía mas libre a solas solo tendría que lidiar con ella misma.
Una noche, una de las mujeres de las celdas subyacentes, cayó desmayada mas nadie fue en su ayuda, fue entonces cuando deseó poder salir, pero ya nadie pagaba su fianza. Enfurecida recordó que pagaba por ser inocente, ella no lo había hecho solo fue cómplice del autor del crimen mas sutil y hermoso pero fue ella a quien atraparon. La mujer de al lado comenzaba a revivir y así pasó la noche intentando retomar un poco mas la compostura con respecto a ello, mientras la tinta y el papel se hacían intimos amigos, cada raya, cada movimiento sobre el era como estar tendida en el campo en la noche y ver las estrellas, la infinidad.
Y finalmente supe que no la pasó bien, leí en una de sus cartas durante el juicio y dicte como veredicto que su condena tendría tiempo indefinido y libertad condicional hasta el próximo juicio.
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