domingo, 10 de enero de 2010

El metro

Me subi en la misma estacion que he utilizado durante unos 10 años,, ha sufrido cambios menores, el formato del nombre por ejemplo, pero es escencialmente lo mismo.. Entré al penultimo vagon solo por costumbre, y como es verano un dia a las 1030 am, no es tanta la gente que hay en el pero el aire es exhigüo, una señora como con 5 niños hablando al mismo tiempo, el mas pequeño en un coche duerme como si nada ocurriera, los otros 4 restantes no dejan de gritar, al otro costado un hombre empaquetado, pareciera ser que tiene el negocio del siglo entre manos, sin agregar su cara de idiotez y ahogo por el calor. Y como nunca faltan unos tipos sentados en el suelo, escuchando lo que nadie quiere escuchar...los que se agarran del fierro del carro (como si fuera un caño )para pararse con los pantalones abajo y tomar una mochila que mas parches no tiene porque no hay espacio y luego con un caminar peculiar descienden del tren.. asi suben y bajan cientos de individuos, te miran la cara por milisegundos y dejan de mirarte como si hubiese algo malo, te rozan el brazo, otros te empujan e incluso otros te insultan.. pero eso es a las 6 de la tarde cuando el metro, ya no es metro... si no un potrero.

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